Algo de vida o muerte: inocuidad alimentaria

Algo de vida o muerte: inocuidad alimentaria


A diario surgen nuevos puntos de venta de alimentos y bebidas en la ciudad; la expansión física de las ciudades genera demandas crecientes, que acompañadas del desempleo galopante en algunos sectores y los retiros forzosos, crean condiciones propicias para el surgimiento de nuevos empresarios en esta clase de negocios. Vehículos de todo tipo circulan a diario ofreciendo: frutas y verduras, alimentos preparados, café y bebidas diversas…etc. Sin algún control mínimo sobre la inocuidad de estos productos. El derecho a ganarse la vida lícitamente es incuestionable; pero no existe el derecho a dañar la salud de otros para lograrlo.

Inocuidad alimentaria consiste en asegurar que el alimento no causará daño al consumidor, cuando esté preparado y/o consumido de acuerdo a su intención de uso. Nuestra realidad indica que variados agentes: bacterias, virus, hongos, parásitos o componentes químicos contenidos en ciertos comestibles, están matando a nuestra población. Si a esto añadimos la contaminación elevada del aire y del espectro auditivo y visual, concluiremos que: sobrevivir en nuestro país es todo un reto y necesita suerte.

Si profundizamos en la cadena alimentaria “De la granja a la mesa”, encontraremos infinidad de peligros en cada eslabón: Producción y manipulación de materias primas, recepción, procesamiento, almacenamiento, transporte, comercialización y consumo. Cierto que algunos sectores están adoptando sistemas de inocuidad que mejoran la calidad del alimento, pero es indispensable que todos en la Cadena Alimentaria, reconozcan que la responsabilidad principal corresponde a TODOS y que el esfuerzo de unos se desperdicia, por la irresponsabilidad de otros.

¿Instituciones públicas? como siempre, trabajando a la inversa; Pareciera que a salud le interesa que lleguen muchos más enfermos, no evitar que lleguen y mueran; a la administración del agua, no le interesa la calidad, sino la cantidad, aunque sea un coctel de heces fecales y lodo, con parásitos, hongos, bacterias y elementos químicos. A transporte solo interesa el presupuesto y las esquelas a motoristas; lo que respiramos y daña nuestros pulmones o el estrés que provocan los atascos, es algo que no les compete. Las Alcaldías prefieren cobrar por vallas publicitarias y vehículos parlantes- que son su caja chica si control- no el estrés visual y auditivo que producen en la gente…etc. y la Dirección de Calidad…muy bien gracias, aun buscando su rol.

¿Qué hacer? Igual que con otros temas de vida o muerte; la inocuidad en nuestra alimentación es un problema tan complejo, que solucionarlo exige el concurso de todos. Aunque inicia con el esfuerzo propio, individualmente no hay salida, debemos unirnos para crear conciencia del problema y tomar acciones urgentes. Gobierno, academia, sector productivo y ciudadanos, unidos en una campaña para salvar nuestras vidas, es la solución. Nuestra vida está en riesgo y debemos actuar juntos.

“Yo hago lo que tú no puedes, y tú haces lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas” Madre Teresa de Calcuta.



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