¿Cómo entender y ayudar a los jóvenes?


Crece exponencialmente el número de jóvenes insatisfechos con su realidad; engañándose mutuamente con sus amigos en redes sociales, como escapando de esa realidad en que viven. Millenials son llamados quienes tienen entre 22 y 36 años, ya representan el 60 % de la población económicamente activa del país. Son muy criticados por su conducta y falta de adaptación al mundo en que les ha tocado vivir; disfuncionales en el hogar; las organizaciones y la sociedad, son duramente señalados como causantes de los males modernos y pocos les vemos como producto final de los errores de sus padres durante su educación y desarrollo. Recuerdo los pasillos en el colegio de mis hijos; padres compitiendo por las tareas que ellos habían hecho, no sus hijos; lisonjeando o discutiendo con los maestros, por las notas y premios no otorgados a sus hijos. Maestros aprobando a niños que no lo merecían, para no frustrarles. No ayudaron en lo mínimo a construir la autoestima de sus hijos y hoy estos pagan las consecuencias. Su difícil adaptación a un mundo materialista y voraz, que a la vez, aumenta su sentido de incompetencia.

Por otro lado, la creciente rotación de personal en las organizaciones, puede reflejar la falta de adaptación de los jóvenes a la compleja realidad corporativa; urge una revisión en las competencias de los jóvenes; destrezas, habilidades y actitudes deben modificarse de acuerdo a las exigencias laborales y las organizaciones por su parte, deben crear un ecosistema que se adapte a las características que ofrecen sus nuevos inquilinos. Caso contrario la competitividad se volverá un lujo, al que pocos puedan aspirar.

También la Educación Superior tiene un rol fundamental en esta labor de alineamiento del joven con la empresa y la sociedad; enseñando a “ser” quizás más que a “saber”. La información se encuentra en la web y el joven la encuentra más fácilmente que el profesor. Hoy más que nunca, se debe enseñar el valor de la perseverancia y la disciplina, para obtener resultados; hacer conciencia que la interdependencia es una realidad y que todo nos necesitamos y debemos apoyarnos; que las relaciones entre personas se alimentan con valores, especialmente la confianza y el respeto mutuo; algo desconocido para ellos…“Los niños de hoy día (Siglo V. AC) son unos tiranos. Contradicen a sus padres, engullen la comida y tiranizan a sus maestros”. Sócrates.

El paradigma: “la universidad da el título y se aprende en la empresa” tiene que desaparecer, o estaremos condenado al país, a un futuro cada vez más precario y a una sociedad más enferma. La unión Empresa, Gobierno y Academia es la solución, todos lo sabemos, pero se trabaja por no lograrlo, pues ello implica la transformación de cada sector y tomar la decisión de alinearse en beneficio del país. Son muy grandes los intereses sectoriales, que lastimosamente se vuelven barreras infranqueables. Algo tiene que sacrificarse para lograrlo. Los jóvenes por su parte, deben tomar conciencia, que aunque fueron criados mal, ya no hay pretextos, les toca construir el país donde vivirán sus hijos y sus nietos. No pueden equivocarse y el mejor camino es aprender a modificar sus competencias, reinventándose.

Por último, luchemos por detener la ola de suicidios; muerte prematura; violencia; accidentes; proliferación de vicios y sobre todo, la creciente adicción de la sociedad a las tentaciones que ofrece la tecnología; los humanos, sin importar la edad, estamos volviéndonos adictos a las redes sociales y por tanto a ser manejados por intereses oscuros, sin darnos cuenta. La inteligencia artificial penetra nuestros hogares y nuestra vulnerabilidad crece. Hagamos algo ya. Ayudando a los jóvenes, salvaremos el mundo.

“No sé cómo será la tercera guerra mundial, pero sé que la cuarta será con piedras y lanzas”. A. Einstein.



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