Creatividad personal e innovación empresarial.

Creatividad personal e innovación empresarial.


La semana pasada viví una experiencia agradable dictando el seminario Creatividad personal e Innovación empresarial; invitamos a participar desde España a mis amigos: Jon Aristi, experto en innovación de Sage Ideas y Enric Escorsa Presidente de IALE Tecnología, experto en Vigilancia Tecnológica e Inteligencia Competitiva. La idea fue exponer a empresarios de las PYMEs, conceptos que en nuestro medio, aún se consideran tabúes para el sector y comprobé una vez más, que cuando se brindan conceptos acompañados de herramientas, las personas apropian y aplican lo aprendido. Los testimonios y agradecimientos de los participantes al final del evento, fueron muy gratificantes.

Siempre me he preguntado ¿Por qué nuestras organizaciones son poco innovadoras? Si el salvadoreño es muy creativo; basta ver los memes, apodos, chistes y chambres que inventan a velocidades pasmosas. Quizás el sistema en que trabaja reprime esa habilidad y en el pasado, la jerarquía creó hábitos de seguidor, que hoy son obstáculos a la competitividad; por lo tanto, canalizar su creatividad innata hacia la innovación en la empresa, se vuelve una imperiosa necesidad. Por otro lado, es muy cierto que un trabajador normal, tiene al menos una idea nueva cada día sobre cómo mejorar algo en la empresa y que esta se desperdicia, si no es aprovechada en beneficio de la empresa; lo grave es que al no encontrar espacios de desarrollo, estas ideas se convierten en: bromas pesadas a compañeros; chambres, criticas destructivas y formas de enojar al jefe. Incrementando así la desintegración.

Hoy los jefes viven quejándose de la falta de compromiso, iniciativa y creatividad de su gente; olvidando que son condiciones que le fueron vedadas por la jerarquía en el pasado y si bien la empresa hoy las necesita- para enfrentar los retos y oportunidades que genera el cambio acelerado en el entorno — más que reclamar y exigir, deben brindarse herramientas para que la gente despierte esa capacidad creativa innata que tiene todo ser normal y canalizarla en beneficio de la innovación de la empresa. Mantener el paradigma que los jefes son los iluminados y los empleados hacedores que no piensan, es un grave error que se debe erradicar. La empresa y el país lo necesitan.

Se ha comprobado que el hemisferio derecho del cerebro domina nuestra imaginación, capacidad artística, creativa y dirige nuestra mano izquierda. Si el cerebro es un musculo, que al no usarse se atrofia, quizás entendamos porque nos consideramos poco creativos y es común escuchar frases como: “yo no sirvo para los chistes” “no puedo hablar en público” “no soy creativo(a)”… pues debido a nuestro sistema de vida, hemos desarrollado mucho más el hemisferio izquierdo, el cual domina nuestro razonamiento, lenguaje, habilidad numérica y dirige la obediente mano derecha; de ahí la famosa frase “el o ella, es la mano derecha del jefe”. El sistema educativo y la jerarquía aplicada desde la infancia en casa, la escuela y hoy la empresa, se encargaron de moldearnos.

Cambiar esta realidad requiere algo más que reclamos o buena voluntad. Necesitamos dar espacios y herramientas para despertar en nuestra gente su capacidad creativa innata, caso contrario, la capacidad innovadora de nuestras organizaciones seguirá monopolizada en los niveles superiores de la jerarquía, restándole capacidades a la empresa de elevar su nivel de competitividad. Las Opor-menazas que trae el cambio, son demasiado complejas y numerosas, para que una o pocas personas puedan gestionarlas oportuna y adecuadamente.

Despertar la creatividad de su gente, es clave para que la empresa implante un sistema de innovación y la innovación, es crucial para elevar la competitividad de la empresa y del país. ¿Cuándo hacerlo? Hoy o nunca es la respuesta. CREATIVIDAD PERSONAL e INNOVACIÓN EMPRESARIAL son dos caras de una misma moneda, cuya circulación debemos promover.

“Las ideas son como las pulgas, saltan de unos a otros, pero no pican a todos.” George Bernard Shaw



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