Despertemos la creatividad de nuestra gente.

Despertemos la creatividad de nuestra gente.


Es usual oír a muchos jefes decir frases como: “a la gente hay que estarle diciendo que hacer” “no tienen iniciativa” “no piensan” “preguntan cosas obvias”… también es usual escuchar a empleados diciendo: “A mí solo díganme que hacer y déjenme hacerlo” “para que opinar si no me hacen caso” “no me pagan para pensar, por ello le pagan al jefe” “si me equivoco, me castigan, entonces mejor pregunto”; “si acierto premian al jefe, entonces que se gane el sueldo”…etc. Así atrofiamos nuestra creatividad natural y reducimos la capacidad de innovación en las empresas.

“En muchas empresas el beneficio es poco si tienes éxito y el castigo muy grande si fallas; la tasa entre castigo y premio no motiva al riesgo”. Dr.Ichak Adizes.

Si reflexionamos, esta cultura la hemos construido en el tiempo; desde niños aprendemos a seguir órdenes de nuestros padres; en la escuela seguimos instrucciones de los maestros; en la empresa obedecemos las órdenes del jefe y como ciudadanos nos sometemos a leyes hechas por otros y a las autoridades que las aplican. Nunca aprendemos a decidir y de pronto tenemos que hacerlo. Por ello clamamos por tener un líder a quien seguir, que piense por nosotros; en lugar de despertar la capacidad creativa innata en todo ser humano. Antaño, al sistema no le interesaba que la gente fuera creativa, hoy el sistema urge de esa capacidad creativa de la gente; debido al cambio constante en el entorno, que exige tomar decisiones permanentemente y donde el viejo líder que lo sabía todo, se ha esfumado. Los expertos han desaparecido y escasean los sabios. La conciencia colectiva crece exponencialmente, gracias a la popularización del acceso a los medios de comunicación modernos.

Por otro lado, vale la pena considerar que cada día, todo empleado tiene al menos una idea creativa, sobre cómo mejorar algo en la empresa y estas ideas se pierden por las condiciones antes descritas. En el tiempo, esa capacidad creativa natural del individuo se atrofia; las empresas pierden su capacidad innovadora y las posibilidades de aumentar su nivel de competitividad. ¿Solución? Recuperar la capacidad creativa de la gente; mejorando su autoestima, “tu si puedes” debe ser la consigna; además, proporcionarle herramientas y metodologías para generar ideas y crear un ambiente laboral que potencie la creatividad colectiva, donde desaparezca el temor a expresar las ideas.

“Una corazonada, es la creatividad tratando de decirte algo” Frank Capra

Un sobrino me comentaba recientemente, que recibía un curso de canto por internet y su autoestima había mejorado, al grado de perder el miedo a cantar en público; su seguridad para cantar en karaokes había aumentado su popularidad y ello le animaba a continuar. Así de simple la empresa puede despertar la seguridad creativa de la gente; brindando herramientas y condiciones para aplicarlas. Caso contrario, seguirá desperdiciando el potencial creativo que tiene a su interior y reduciendo su capital intangible.

Hace pocos días, realizamos un taller sobre Sistemas de Gestión de la Creatividady fue unánime la opinión de los participantes, sobre lo fácil que resulta generar ideas cuando se dispone de una metodología y herramientas que aplicar. El entusiasmo por ir a practicar en la empresa fue muy alto y con seguridad, la capacidad innovadora de sus empresas aumentará en alguna medida. Solo haciendo que brote en los empleados, esa capacidad creativa innata que poseen, podremos contar con empresas innovadoras y competitivas. Sinembargo esto no sucederá, si no se tienen herramientas y metodologías adecuadas.

¿Por qué nuestras empresas son poco innovadoras? Quizás se deba a que siguen dependiendo de las ideas geniales del fundador; de un genio o grupo reducido de genios, que por cierto, están en peligro de extinción. No aprovechan la capacidad creativa de su gente; de aquellos que hacen que las cosas sucedan y que siguen dormidos por los somníferos que les dio el sistema. Otro punto importante es que muchas empresas consideran la innovación, como el lanzamiento de nuevos productos al mercado, sin seguir un proceso que garantice su aceptación. Sin realizar que la innovación debe ser permanente y por tanto debe sistematizarse, nunca dejarse a chispazos o iluminaciones esporádicas de genios; pero sobre todo, que su origen debe basarse en una nueva cultura creativa en la empresa, la cual también debe ser sistémica. Innovar sin considerar las ideas de la gente, aumenta las posibilidades de fracaso.

“El corazón y el alma de la empresa, son la creatividad y la innovación” Bob Iger.



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