El calvario del sucesor en la empresa familiar

El calvario del sucesor en la empresa familiar


Cuando el fundador se mantiene activo en la empresa, el conflicto con el sucesor potencial, es permanente. Las diferencias generacionales y la cultura familiar, inciden profundamente en el tipo de conflictos que enfrentan. En muchos casos estos conflictos alcanzan dimensiones peligrosas, que generan inestabilidad y condiciones de trabajo inaceptables para ambos. Un verdadero calvario. Mientras el fundador ve la empresa como su vida misma; como una extensión de sí mismo, el sucesor la ve como su hermano ilegítimo o como la amante, que le impidió disfrutar de los recursos y el tiempo de su padre.

Por otro lado, es normal que el fundador presente un estilo emprendedor, que sea: carismático, creativo, arriesgado…alguien que siempre ha dado órdenes y han sido cumplidas fielmente; aunque no hayan sido las mejores y quien se atrevió a oponérsele, fue liquidado. Nadie puede decidir sin su venia. Somete a todos a su alrededor, incluyendo a sus hijos; empleados valiosos se retiran, por no encontrar espacios de desarrollo personal; solo se quedan los menos capaces, que aceptan la tiranía y explosiones del fundador. Vive lanzando reclamos, pocas veces elogios. Un verdadero calvario.

Al final, termina rodeado de un ambiente de mediocridad, que acaba contagiándole. Como aquel dueño del Caballo de raza, que siempre llegaba segundo en el Derby y decidió meterlo a competir en carreras de burros, para que siempre ganara. Al final, el caballo de raza, terminó corriendo como un burro.

Cuando el fundador muere o se retira de la empresa, brota una sensación de alivio; el sucesor cree que sus problemas terminaron y podrá hacer lo que quiera. Lejos está de imaginar que el aura del fundador le perseguirá por siempre. Tiende a imitar a su padre en lo que antes rechazaba. Los grupos de interés le vigilan más que ayer y sienten mayor poder de veto; “El viejo realmente construyo un gran negocio” dicen algunos, como minimizando al sucesor. Lo más duro es cuando descubre, que la empresa no es tan sólida como todos creen. Presenta debilidades que pueden llevarla al colapso; la imagen de genio del fundador se le nubla, ante los problemas fiscales, laborales, financieros…etc. que hereda y que normalmente no le compartía su padre. Descubre que la empresa “exitosa” heredada, fácilmente podría haber quebrado; solo era cuestión de tiempo.

Su nueva misión es: Reparar las debilidades que dejo su padre o deshacerse de la empresa. ¿Cuál es la recompensa? Familiares y amigos cercanos que envidian su nuevo rol, le critican y esperan que fracase.

Si falla en la gestión, recibe comentarios como: “no es como su padre” “no aprendió nada” “destruyo lo que hizo el viejo” “otros hubieran aprovechado mejor la oportunidad”. Si triunfa, cambian las críticas: “Con lo que dejo el viejo, cualquiera triunfa” “pecado hubiera sido si fracasaba, la empresa ya era exitosa” “no ha hecho más que recoger los frutos de su padre”… Sigue bajo el aura de su padre.

Si lucha contra la imagen del padre y quiere superarla, estaría tomando el camino equivocado. No tiene las competencias, ni la expertise que el fundador desarrollo en muchos años de práctica; no podrá cambiar la actitud de quienes le critican…etc. El sucesor deberá entender que por hoy, nadie valora sus méritos y debe seguir alabando la imagen del padre; nunca minusvalorar lo que el fundador hizo, pues le hará mucho daño; presentar una imagen solida de integración familiar ante: empleados, clientes, stakeholders y la comunidad en que opera la empresa. Llenarse de humildad y construir a su alrededor, relaciones basadas en la confianza y respeto mutuo. Comprender que en el camino al éxito de una organización:

Ninguno de nosotros es más importante, que el resto de nosotros”. Ray Kroc



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