En busca del balance Persona-Empresa.

En busca del balance Persona-Empresa.


Cuando alguien se convierte en empresario o alcanza nivel de jefe en una empresa, tiende a dar por sentado que su vida va a mejorar automáticamente; lejos está de imaginar que todo cambio trae consigo problemas y oportunidades que- en su caso- afectarán por igual a su persona y a su empresa.

Hace unos meses, cuando dictaba una conferencia sobre innovación, a un grupo de jóvenes que un año antes recibieron por parte del gobierno, $10,000 cada uno, como capital semilla. Inicie preguntándoles si tenían hoy, mayores problemas que hace un año y la respuesta fue unánime: MAS PROBLEMAS. Indignada por la respuesta, la funcionaria de turno interrumpió airada: “Hace un año no tenían opción, no tenían trabajo, ni posibilidad de seguir estudiando ¿Cómo van a tener más problemas?” cambie de tema, con diplomacia; recordé que el político vive otra realidad. La funcionaria ignoraba, que de los 70 jóvenes que recibieron dinero, sólo 7 estaban operando, más o menos; hoy serán más menos, qué más.

Debemos recordar que los negocios, al igual que los humanos, sufren un ciclo de vida: nacen, crecen, envejecen, mueren y en cada etapa, los problemas cambian a más complejos; el ciclo será más corto o más largo, según se gestione el negocio o la persona. Paradójicamente, gestionando el éxito del negocio, sacrificamos nuestra vida y de la familia. No realizamos que nuestro bienestar es clave para el éxito del negocio, igual que el negocio es clave en nuestra calidad de vida personal y familiar. Lo mismo sucede con el empleo de una persona, al luchar por construir una carrera. Existe una relación directa entre empleo, familia y empresa; buscar su balance debe ser tarea constante.

¿Por qué? Todo es un sistema, cuyos componentes deben actuar armónica y concertadamente o de lo contrario, el sistema se vuelve disfuncional. Para el caso, una persona está compuesta por: cuerpo, mente, emociones y espíritu; cualquiera de estos elementos que funcione mal, genera limitaciones a la persona para cumplir con sus diferentes actividades. Por otro lado, una empresa cuenta con subsistemas que le permiten cumplir su misión y son: Clientes y necesidades; Transformación de bienes o servicios; Factor humano y Factor financiero. De su operación sincrónica y eficiente, depende que la empresa colapse o tenga éxito, en el corto o largo plazo, por lo tanto, vigilarlos es tarea permanente.

¿Cómo hacerlo? Existen variadas herramientas para lograr el balance personal, pero muchos empresarios y ejecutivos corporativos justifican sus desarreglos, con falta de recursos y tiempo. Sin embargo, viven preocupados por su salud, pero no se ocupan de ella. Enfermedades psicosomáticas, hipertensión arterial, diabetes, infartos…etc. se han vuelto enfermedades comunes; jóvenes infartados o suicidándose antes de los 30 años, dejo de ser extraño. Bastaría con tomar conciencia del daño que causan- a empresas y familias — para ocuparse de ellas mediante pequeñas acciones como: Ejercicios físicos, meditación, dormir lo justo, alimentación balanceada, descansos periódicos, prácticas de ocio, actividades familiares…etc.

Por el lado de la empresa, vigilar sus finanzas y comercialización, han sido preocupaciones centrales; la gente y la innovación han estado menos atendidas. Hoy debemos realizar, que las utilidades vienen de las compras del cliente y que los clientes cambian con más frecuencia sus preferencia y necesidades; por lo tanto, innovar permanentemente se vuelve indispensable; igual que contar con el entusiasmo del empleado, por dar a la empresa lo mejor de sí. Una visión holística se impone, donde ningún subsistema quede mal atendido y el éxito se facilite para la persona- familia y para la empresa.

“Cuando creas que algo no es posible, que los problemas te agobian, que ya no puedes; date un tiempo para ver las estrellas y espera despierto el amanecer, ahí descubrirás que siempre sale el sol, siempre”Felipe Cubillos, empresario chileno.



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