La tasa de mortalidad de empresas infantiles crece ¿Qué hacemos?

La tasa de mortalidad de empresas infantiles crece ¿Qué hacemos?


Hace unos meses, fui invitado a dictar una charla sobre innovación, a un grupo de emprendedores que — un año atrás — recibieron del gobierno $10,000 Como capital semilla para su negocio; inicié preguntando ¿han tenido problemas en el año? El grito de “siiii” fue unánime. De inmediato, la funcionaria de turno se puso de pie y me dijo: ¿Cómo van a tener problemas, si hace un año no tenían posibilidades de estudio, ni de trabajo? Yo sabía que apenas el 10% de los negocios que iniciaron, aun operaban a medias y el resto había colapsado, ella lo ignoraba; la realidad era que ya no estudiaban, ni trabajaban y se perdieron los $10,000 per cápita invertidos. Reflexione sobre como los intereses personales per se, muchas veces, tratando de ayudar pueden hacer daño. “este en vez de acariciar, me araña” decía mi abuela.

¿Qué hacer cuando un emprendedor fracasa? No es la misma respuesta en un país anglosajón que en Latinoamérica. La historia socio económica es diferente, por lo tanto: sus culturas, paradigmas y eco sistemas de negocios son distintos. Mientras en los primeros el fracaso se entiende como una oportunidad de aprender y da ventajas competitivas a futuro; en los segundos se interpreta como: incapacidad, irresponsabilidad o motivo de castigo social y económico de por vida, al que fracasa. En unos países existe todo un ecosistema de apoyo al emprendedor; en otros prevalece el sistema de protección al fuerte y obstáculo al débil: Impuestos, leyes, competidores, banca…están orientados en tal dirección. Duele decirlo, pero es la verdad.

Paradójicamente, hoy el Emprendedurismo es moda global y como toda moda, alrededor del tema crece el entusiasmo cada día; proliferan programas de apoyo y fluye la ayuda de gobiernos y cooperantes; todos coinciden en publicitar sus inversiones y beneficios futuros; pocos- si es que alguno — se preocupan por los fracasos potenciales a que se expone un joven inexperto y con ilusiones, en la etapa más difícil de su vida y la de un negocio. Nunca antes en la historia, fue más difícil que hoy, iniciar un negocio; por lo que las posibilidades de fracaso crecen exponencialmente y el éxito escasea en la gran mayoría.

Quienes trabajamos con emprendedores somos- en parte- responsables por sus resultados y el emprendedor, debe recordar que la mayor responsabilidad es suya y nadie vendrá de fuera a hacerle triunfar; mucho menos un funcionario y no olvidar que “si algo te sale gratis, el producto eres tú”.

La mortalidad infantil de empresas crece exponencialmente y sus consecuencias atentan contra los fines mismos del Emprendedurismo: cierran empleos; deterioran financieramente familias y personas; desintegran relaciones; frustran al empresario, inhibiéndole para futuros emprendimientos y al final, lo que se pretendía lograr, se malogra. No existen investigaciones integrales en Latinoamérica sobre el tema y la improvisación prevalece.

Ante lo expuesto, tenemos 5 tareas pendientes y urgentes en nuestra región:

1. Priorizar el tema de la mortalidad infantil de empresas y promover investigaciones serias, sobre el fracaso de emprendedores en la región.

2. Evaluar resultados de los programas de apoyo; reducir el asistencialismo y promover el compartir riesgos, como fuerza impulsora.

3. Desarrollar habilidades de gestión y liderazgo, previo al lanzamiento de los proyectos.

4. Facilitar acceso a tecnologías emergentes desde el inicio de la empresa y

5. Construir un ecosistema de apoyo al emprendedor, que limite el impacto de la cultura criolla de “facilitarle al fuerte y obstaculizarle al chico” y a la vez, que garantice la sostenibilidad de los proyectos,reduciendo la mortalidad infantil de empresas.

“Dales a los seres que amas alas para volar, raíces para volver y razones para quedarse” Dalai Lama



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