Somos reactivos o proactivos


Somos reactivos por naturaleza, decía un profesor y en aquel momento le creí. Hoy me pregunto ¿será nuestra naturaleza o nuestra cultura ancestral? Es lógico pensar que cuando el CAMBIO era lento y podía predecirse fácilmente, nuestra respuesta a los problemas y oportunidades, que siempre le acompañan, era igual de lenta. Creamos hábitos de respuesta que generaron cultura en la sociedad.

Cuando llegaba un adelanto tecnológico, cundía el temor y la desconfianza. Recuerdo la llegada al país del carro con caja automática; nadie lo compraba y se le desprestigiada, pues no había mecánicos que pudieran repararlos. Así ha sucedido con todo lo moderno y esta cultura nos hace pensar que “debemos esperar a que otros lo prueben”. Seguir practicando este paradigma en la actualidad, es un error que cuesta caro y cambiarlo exige que: academia, gobierno y sector productivo comprendan que el mundo ha cambiado y su rol en la conducción de una sociedad debe también cambiar.

Estamos en un nuevo mundo basado en el conocimiento y la innovación, en el que debemos dejar de ser reactivos y volvernos proactivos para sobrevivir. La forma de satisfacer necesidades y solucionar problemas sin la aplicación de conocimiento, ya no es imaginable. Si no podemos crear conocimiento por su costo, la transferencia es la solución. Hoy el acceso al conocimiento es fácil, barato y existen innumerables fuentes disponibles. La energía, el agua, la seguridad, la alimentación, la salud, la vivienda…son necesidades que se solucionan con innumerables bienes y servicios, que el conocimiento a diario incorpora en el portafolio de bienes y servicios disponibles.

La inteligencia artificial y el Internet de la cosas…son una realidad y accesibles a cualquier mortal. Drones, Robots domésticos, cerraduras electrónicas, pagos ‘online’, plataformas en la nube, “smart cities” y “Smart communities” dejaron de ser palabras extrañas. Es inaceptables que instituciones que administran los servicios públicos ignoren esta realidad. Existe tecnología para reducir costos y aumentar la sostenibilidad. Invertir en: Sistemas inteligentes de gestión de tráfico; sensores para reducir el consumo de energía; tuberías que controlan el flujo de agua y alertan sobre fugas; diversificar el mapa energético…deberían ser preocupación de todo funcionario público y no esperar las crisis para reaccionar. ¿Cuántos lo están haciendo? Dejemos de ser Reactivos y volvámonos Proactivos para mejorar nuestras vidas.

“El secreto del cambio es enfocar toda tu energía, no en luchar contra lo viejo, sino en construir lo nuevo”. Sócrates



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