Una visión del cambio

Hace más de veinte años, conocí una visión del cambio ingeniada por el Dr. Ichak Adizes, que es muy simple y a la vez muy profunda. Su práctica, me llevo a modificar mi percepción de la vida y a tratar de difundirla en los entornos que frecuento; habiendo comprobado con su aplicación, innumerables casos de éxito personal y organizacional. Su teoría se basa en que ningún CAMBIO viene sólo, siempre le acompañan problemas y oportunidades, sobre los cuales debemos actuar de inmediato; ya sea solucionando los problemas o aprovechando las oportunidades conexas, tan pronto las identifiquemos; caso contrario, los problemas se vuelven crisis y las oportunidades desaparecen.

Ningún cambio viene SOLO

Al inicio esto me chocaba con el paradigma de “hay que cambiar para mejorar”, que estaba de moda en aquel tiempo; además con la idea de que el cambio debía servirnos para eliminar nuestros actuales problemas, no para aumentarlos.

Descubrí entonces la explicación del porque los problemas nunca desaparecen y siempre vivimos quejándonos de ellos; se quejaron mis abuelos, mis padres, mis compañeros, mis hijos y de seguro lo harán mis nietos. Culpamos a los problemas de ser la causa de nuestros males y creamos una cultura para evitarlos o esconderlos. Tomamos el camino opuesto.

Encontré que reducimos el CAMBIO, a lo que personalmente podemos hacer en nuestro entorno cercano, con nuevas actitudes y acciones, minimizando así su origen y efectos que son universales. Descubrí que llamaba Cambio, a mis respuestas frente a un Cambio mayor, que se origina en cualquier lugar y generado por muchos actores desconocidos; como la mariposa que bate sus alas en África y produce un huracán en el Caribe. Comprendí que monitorear el entorno y prever los cambios, nos permite anticipar problemas y oportunidades; pero que ello exige desarrollar nuevos hábitos y una nueva forma de vida.

Es importante reconocer, que el CAMBIO siempre ha existido, desde el origen de la humanidad; ya Heráclito de Éfeso decía hace 500 años A.C “Nadie se baña dos veces en el mismo río, porque todo cambia en el río y en el que se baña”. Hoy en día, nadie niega que: “La única constante segura, es el cambio constante” como señalo Alvin Toffler en 1979. Entonces, si el Cambio siempre ha existido.

¿Por qué modificar nuestra visión del CAMBIO?

Porque desde 1971, año en que los fundadores de Intel lanzaron el primer Microprocesador, precursor del ordenador en un chip, se dio el punto de inflexión hacia el crecimiento exponencial del Cambio en la humanidad; antes el Cambio era lento y predecible, al igual que su impacto en nuestras vidas. Luego tomo carácter exponencial y vemos como el cambio de pronto inundo: fábricas, organizaciones, hogares y nos penetro como individuos; modificando irreversiblemente nuestra cultura, hábitos y forma de vida. Nunca antes la humanidad experimento cambios exponenciales en todas las áreas de vida; analicemos las ciudades ¿Qué crece exponencialmente? Cantidad de: Personas y necesidades; vehículos circulando; teléfonos conectados a Internet; casos de delincuencia; emisiones de Co2; contaminación visual y auditiva; consumo de drogas…

Lógicamente, si el cambio ha crecido exponencialmente en los últimos cincuenta años, igualmente han crecido los problemas y las oportunidades que le acompañan; estos crecen exponencialmente cada día, mientras las capacidades internas para enfrentarlos, no han crecido en igual proporción, generando desintegración en forma natural, en cualquier sistema que analicemos: personas, familias, organizaciones, sociedades o el mundo en su totalidad. Cuánta razón tuvo Albert Einstein cuando ante un mundo cambiante dijo: “Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes”.

Queremos curar la desintegración social, con lo mismo: leyes más duras y represión, en vez de promover la INTEGRACIÓN. El antídoto a la desintegración que en forma natural produce el cambio, se llama INTEGRACIÓN. Todos los problemas que vivimos a diario, son síntomas de que algo se ha desintegrado; la lógica señala que la INTEGRACIÓN es el antídoto.

Si todos los ciudadanos nos uniéramos y decidiéramos erradicar la delincuencia, corrupción, pobreza…de nuestra sociedad, ¿lo lograríamos? Seguro que SI. Como decía el Dr. Ichak Adizes. “Nuestro problema no es lo que sufrimos a diario, sino nuestra incapacidad para ponernos de acuerdo y trabajar juntos en la solución de lo que llamamos, nuestros problemas”. Mientras no lo resolvamos, seremos fácil presa del CAMBIO, exponencial en su crecimiento y desintegrador por naturaleza.

Integrar es el compromiso de un líder y desintegrar, su más grande pecado.

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